Iván Trueta
Proyecto - Project
A finales de los años setenta, la escena punk impulsó la consigna Do it youself (“hazlo tú mismo”) como un acto de resistencia ante la violencia alienante del establishment. Aquella subcultura juvenil que se asumía sin futuro y negaba los valores de la sociedad de consumo, adoptó el ethos de la provocación y la insolencia —en el lenguaje, en la acción, en el estilo—, así como de la autogestión. El fanzine y las discográficas independientes fueron el modo de operación de ese espíritu transgresor y contestatario que buscaba distanciarse de la cultura de masas con los medios que tenía a la mano.
En México, la expresión ha mutado cortésmente a la segunda persona del plural. Más que una práctica estética o una forma de enunciar el descontento y la desafección política, el término hágalo usted mismo refiere comúnmente a una serie de soluciones prácticas y baratas para realizar trabajos en casa.
En la presente exposición, Iván Trueta resignifica políticamente ese hágalo usted mismo en el México actual. Un contexto de violencia, inseguridad e impunidad extrema. Sus meticulosos dibujos —que forman parte de un proyecto más amplio— exigen ser enmarcados bajo el desamparo y temor que vive una sociedad que desconfía de un Estado rebasado e ineficaz. Toda una guía de supervivencia para un país irritado y salvaje.
En las múltiples secuencias, el artista lleva al absurdo este nuevo manual de instrucciones para (sobre)vivir en México. Como Jorge Ibargüengoitia, Trueta emplea el sentido del humor y la ironía como un dispositivo crítico para encarar la contingencia y cuestionarse sistemáticamente. Al protagonizar la mayoría de los dibujos, el artista explora hasta qué grado nos hemos acostumbrado a convivir con la tragedia y normalizar lo extraordinario.
Hágalo usted mismo visibiliza la potencia del gesto, especialmente la expresión de una violencia que no acontece realmente pero que puede tener lugar. Para Giorgio Agamben “la característica del gesto es que por medio de él no se produce ni se actúa, sino que se asume y se soporta”. De ser esto así, el disponerse a levantar las manos en señal de sumisión y auto-sometimiento, o a cagarse en los que están abajo, representa la promesa y el síntoma de una sociedad en la que todos tenemos algo de víctimas y verdugos.
Enrique Díaz Álvarez
In the late seventies, the punk scene boosted the motto Do It Yourself as an act of resistance against the alienating violence of the establishment. Punk’s youth subculture, assuming its own lack of a future and negating the values of the consumer society, adopted an ethos of provocation and insolence – in language, in action, in style – as well as one of self-management. Fanzines and independent record labels were the modes of operation for this transgressive and rebellious spirit that sought to distance itself from mass culture by all means at hand.
In Mexico, the saying has shifted to the Spanish formal second-person singular: Hágalo usted mismo. More than an aesthetical practice or a way of enouncing political discontent and disaffection, the term Do It Yourself refers most commonly to a series of practical and economical solutions to home repairs.
In this exhibition, Iván Trueta politically re-signifies that Do It Yourself in present day Mexico, in a context of violence, insecurity, and impunity. His meticulous drawings – contained within the larger seriality of the project – demand to be framed within the abandonment and fear of a society that does not trust in its failed and ineffective State: a true survival guide to an irritated and wild country.
In the project’s multiple sequences, the artist brings to the absurd this new manual of instructions for surviving in Mexico. As Jorge Ibargüengoitia, Trueta makes use of humour and irony as critical devices for facing contingency and exercising a systematic self-questioning. By being the protagonist of most drawings, the artist explores to what degree have we become used to coinhabit with tragedy and to normalise the extraordinary.
Do It Yourself visibilises the power of gesture, especially as the expression of a violence which, though not actually consummated, may yet take place. For Giorgio Agamben “the characteristic of the gesture is that in it there’s no production nor action, but acceptance and endurance”. Being it so, the disposition to raise the hands in sign of submission, or to shit from the rooftop on those below, represent the promise and symptom of a society in which we all play victims and executioners.
Enrique Díaz Álvarez